Una victoria de la inteligencia artificial que desnuda los secretos de la mente

Hace justo medio siglo, mientras en las radios de todo el mundo triunfaban las Supremes, el pensador Michael Polanyi publicó un libro (La dimensión tácita) en el que proponía una vistosa idea: debíamos reconsiderar la noción de conocimiento humano partiendo de la base de que “sabemos más de lo que podemos explicar”. Para construir esta paradoja, Polanyi ponía ejemplos como la conducción de coches y el reconocimiento de rostros: sabemos conducir o identificar a una persona al ver su cara, pero no sabemos muy bien cómo lo hacemos. Hay intuiciones, capacidades e instintos que se manifiestan en cada cosa que hacemos y que nos permiten ser humanos eficientes.

Por Javier Salas, en El País

 

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